Charla Memoria, Verdad y Justicia…
Queríamos escribir algo respecto
a la charla que presenciamos el día lunes siete de octubre en el Instituto de Formación Docente N° 41 al cual asistimos, no sólo porque allí
encontramos como alumnos de la carrera de Historia, una aproximación crítica a
la visión hegemónica del discurso desde el Estado. Esta crítica que hace
Graciela Daleo sobre el accionar en épocas democráticas era una sospecha que
teníamos, pero que nos costaba develar, precisamente por haber alcanzado la
etapa de la sospecha solamente.
Nos pareció de una claridad
notable el derrotero que un protagonista en primera persona pueda reconstruir
no solo de la barbarie a la que fue sometida, sino también todos aquellos
discursos e intereses que se entremezclaron con la lucha por el acceso a la
Verdad en primera instancia, la Justicia luego y la militancia constante para
sostener la Memoria colectiva.
Precisamente acordamos entre
nosotres que no tenemos motivos directos, por llamarlos de alguna manera, para
sentirnos involucrados con los hechos acontecidos durante la última dictadura
genocida, pero precisamente desde allí nace el reconocimiento al trabajo
realizado por estos militantes de la memoria colectiva, que hicieron que
generaciones enteras (diferimos al menos en una entre los dos integrantes de
este grupo), compartan una voluntad inquebrantable para defender los derechos
que fueron arrancados a tantos seres humanos de nuestras tierras. Esa pregunta
que a veces nos hacemos sobre el porque de tanto interés en nuestra historia
reciente, un nuestro propio dolor por el dolor de otros, encuentra hoy una
parte de respuesta, creemos entonces que se debe a que aquellos como Graciela
lograron en carne propia mantener vivo el recuerdo, la memoria y el nunca
olvidar… suceda lo que suceda nadie podrá matarlos en nuestras almas.
PD: Un día de estos pero de 1967 era
asesinado en La Higuera (Bolivia) un hombre como cualquiera de nosotros, que
supo llevar adelante una forma de pensar y en consecuencia de actuar. Que
lucho, militó y defendió con su vida y su sabiduría, a favor siempre de los más
necesitados, como médico y como guerrillero. Te extrañamos Ernesto.


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