Calidad. Que no se agote el debate
Es verdad asociamos calidad con el mundo empresarial, de allí proviene el concepto no
apropiado aún, ligado estrechamente con el constante control del resultado obtenido
como objetivo cuantificable del acto realizado. Por ello es que nos parece aún muy ajeno a
la educación entendida como un complejo proceso de trasmisión de saberes significantes.
Como dice Filmus hemos asistido a una visión tecnocrática, visión de mercado, con
respecto a la calidad, por que se han utilizado los datos de forma tal que actuaban en
favor de una parcialización del análisis, una calidad en definitiva para pocos. Haciendo
justicia entonces con el dato duro diríamos que la prioridad no debe estar en factores de
análisis internos, tampoco en datos globales, en estandarización de la lectura y análisis de
estos datos. Más ben creemos que el análisis debe partir desde las problemáticas
particulares que sirvan como marcadores de agendas problemáticas dentro del sistema
educativo, una suerte de síntomas in crecento, a lo cuales hay que observar cómo se van
desarrollando en el ámbito escolar.
Se sabe también que es muy difícil pedir que quien releve los datos, asuma que mostrar e
intente no ocultar, mostrar para entender que todo proceso pedagógico es un fenómeno
social de alta complejidad, que en determinado momento histórico fue creado con una
finalidad y que ella con el devenir fue alterándose. No podemos medir el resultado como
en una fábrica, insumos, mano de obra, maquinas, no dan por resultado un producto de
iguales características, si se abandona a las decisiones de cada escuela, sólo se agrandará
la brecha de la calidad educativa.
¿Cómo medir la productividad del sistema? ¿Desde dónde evaluar, que objetivos debe
tener el sistema?
Entendemos que es imposible tener un buen grado de aceptación social con respecto a la
calidad de un sistema educativo sin lograr aspectos básicos como la permanencia en el
sistema, actualización y cumplimiento de los presupuestos, mejora de las condiciones
edilicias, mejoras sustanciales de los salarios (docente y no docentes) y la constante
actualización de diseños curriculares, acordes a un básico nacional, pero con
particularidades necesarias a cada realidad socio cultural. Efectos igualadores ante la
diferencia de origen estructural.
Entonces deberíamos preguntarnos qué significa la enseñanza en nuestros días, que clase
de contenidos son significantes socialmente y junto a ello, cual es la calidad que
esperamos.
La demanda de calidad en la educación debe ser entendida y sostenida como una
estrategia democratizadora, aunque muchas veces esto nos hizo caer en una visión de calidad parcializada, de tinte elitista, por caer en reduccionismos es que no alcanzamos a
dimensionar el sistema educativo o valorarlo en todas sus aristas. Quizá deberíamos poner
un poco más el foco en prácticas que vitalicen la capacidad transformadora del sistema,
aunque se hace difícil hablar de todo esto en la situación actual.
CALIDAD PARA TODOS Y TODAS
Sabemos que el debate no se agota, que apenas plasmado en práctica, la praxis, debe ser
evaluada, sometida a recupero de experiencias que se vayan adecuando al modelo
ciudadano y al proyecto de país que aspiramos. No debemos resignar por nada el papel
igualador de la educación, ya que quien queda al margen de la educación de calidad,
queda sin capacidad de participación de la compleja sociedad actual.
Lo que propone Filmus, compartimos en parte, pero queremos seguir pensándolo más
como un modo de actuar en un devenir constante, es asumir el compromiso de compartir
valores socialmente consensuados. Históricamente el desafío que tenemos es de similares
características al momento fundacional del sistema educativo, ya que propone la función
del Estado asumiendo un rol principal, de integración social y nacional.
Si nos reconocemos como parte integrante la arena de disputas, no dejemos que el
conjunto social quede en manos de sistemas excluyentes, hay que disputar de poder a
otros actores y nunca abandonar la igualdad de oportunidades ante la calidad, ellas deben ser implementarias.

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