La Educación como un Derecho


La imagen que vemos arriba, pertenece a una noticia de San Juan titulada “La emotiva foto de un maestro que sostiene él bebe de su alumna para que pueda estudiar”, la noticia prosigue explicando que para que una alumna sanjuanina no deje de asistir a clase y pueda concentrarse en sus lecciones, un maestro la ayudó a cuidar a su bebe dentro del aula.
 Ahora bien, de esta noticia a nosotros nos llamó la atención el título y  nos preguntamos ¿por qué la imagen es emotiva?, ¿Por qué cada vez que sucede una situación similar en donde un docente sostiene al bebe de una alumna se convierte en  noticia?, ¿Será para remarcar la actitud del docente o será que estamos tan acostumbrados a que no exista un lugar dentro del sistema educativo para aquellos alumnos/as que son padres o madres y quieran estudiar, que este tipo de acciones nos sorprenden?
 El texto “La educación como derecho” de Pablo Pineau, nos brinda la respuesta ante nuestras inquietudes al sostener que todos tenemos derecho a tener una  educación, por ejemplo educación en nivel secundario que es obligatoria en Argentina desde la ley 26.206 promulgada en el año 2006, como explicamos en publicaciones anteriores, pero el hecho de que tengamos el derecho, no quiere decir que este realmente pueda ser ejercido. Por ello el autor plantea que los educadores ante diversas situaciones tienen la tarea de restituir derechos a aquellos a los cuales este le es privado. Por este motivo podemos decir que el docente de la foto lo que está haciendo con su alumna al sostener a su hijo, es hacer valer el derecho que tiene la misma a educarse, tan simple como eso.
El planteo que nos hace Pineau, nos genera no solo preguntas acerca de noticias e imágenes, sino que nos traslada también a analizar nuestra propia trayectoria escolar y a pensar en  cómo tenemos incorporado que no todos los alumnos/as aprueben, que no todos llegan a terminar sus estudios secundarios. Recordamos a compañeros y compañeras  de secundaria que fueron madres o padres adolescentes, y cómo afectó esto  sus trayectorias escolares debido al tiempo considerable que requieren de su parte el cuidado de sus hijos/as, que a su vez condicionaba el tiempo que necesitaban para asistir y estudiar en la escuela. Desde ya, remarcando lo complejo que es transitar un embarazo para una adolescente con todos los cambios físicos y psicológicos que trae consigo, dentro una un establecimiento educativo. ¿Es solo la escuela un espacio físico en donde se produce o adquiere conocimiento? O será que no nos animamos como sociedad a valorar en forma justa tomo el conjunto de entramados que suceden en la escuela y que no suceden en ningún otro ámbito, máxime, en ningún otro momento de la vida. De allí la fuerza misma del derecho que expresa la ley 26.206 y que sólo puede plasmarse al interior de un ámbito escolar que invita y que tener un dialogo concreto y complejo con la sociedad.
Recordamos a compañero/as que dejaron la escuela porque se  fueron convirtiendo  en el único sustento económico de sus casas, recordamos a aquellos que dejaron las escuela al no poder pagar el boleto, e incluso hoy hablamos  y pensamos ideas para ayudar a compañeros y compañeras que cada vez se les complica más comprar los apuntes o cargar la SUBE para  poder asistir a clases.
Siguiendo este punto de análisis, comprendemos que la vulneración de derechos en el campo de la educación no solo puede venir del ámbito académico, sino que el contexto socio-económico puede ser causa de ello. Así fue como ocurrió entre 1976, 1989, 2001, mediante el derrumbe de las bases políticas, sociales y económicas que designaba las tres principales cualidades a los argentinos en años anteriores; ser alfabetizado, ser ciudadano y tener trabajo asegurado. Pineau así lo describe; “(...) el modelo de ajuste económico, privatización y desregulación iniciado por la Dictadura y puesto en plena vigencia en la década del ´90 con su corolario en la arrolladora crisis del 2001, dieron lugar al empobrecimiento de amplios sectores de la población y a una creciente polarización social que implico la perdida de los viejos soportes colectivo”.
Cabe destacar que luego del primer encuentro del adolescente con el cuerpo familiar, el primer y más significativo colectivo es en la Argentina, la escuela, y no cualquiera, sino la escuela de gestión pública, aquella que se puso todo al hombro en la última crisis del 2001 y se convirtió no solo en soporte colectivo, sino en columna vertebral, pudiendo lograr luego, en otra coyuntura, con otras herramientas, un salto cuantitativo y cualitativo, posicionándose nuevamente en un lugar central, pero esta vez, discutiendo políticas educativas y no políticas públicas asociadas al desmadre del tejido social. Por cierto que no es la educación un salvavidas social, el derecho que se conquistó, se debe militar, defender, reflexionar, practicarlo y luego criticarlo y reconstruirlo. En pensar a Freire solo la reflexión de la praxis pondrá a la educación en el lugar necesario una vez más.


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