A 43 años de la Noche de los Lápices
El 16 de septiembre de 1976, un operativo
conjunto de la policía bonaerense comandada por Ramón Camps y el Batallón 601
del Servicio de Inteligencia del Ejército secuestró de sus casas a un grupo de
estudiantes secundarios de la Escuela Normal N° 2 de La Plata: Claudio De Acha,
Maria Clara Ciocchini, Maria Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel
Racero y Horacio Ungaro. La mayoría de ellos integraba la Unión de Estudiantes Secundarios
( UES). Aún permanecen desaparecidos.
En esos días también fueron secuestrados
Gustavo Calotti (del Colegio Nacional Rafael Hernandez); Emilce Moler y
Patricia Miranda ( del Colegio de Bellas Artes); y Pablo Diaz, del Normal 3 de
La Plata e integrante de la Juventud Guevarista; que sobrevivieron al
genocidio.
El secuestro y desaparición de estos
estudiantes quienes luchaban, entre otras causas, por el boleto estudiantil,
dejaron una huella imborrable en la memoria histórica: una huella que siguen
vigente y nos marca a todos los estudiantes, nos recuerda la importancia de
luchar por nuestras convicciones, a reclamar contra un sistema educativo
injusto. Por eso no queríamos dejar pasar esta fecha tan significativa sin
mencionarnos al respecto y remarcar que hoy, los lápices siguen escribiendo...
Hoy me he quedado
inmóvil observando en el recuerdo
el beso que se
estrellaba en el muro.
Flor o acero. Ni ángel ni des ángel.
Sólo la verdad desnuda.
La voz es un reclamo de amor y un instante duro.
Pero las manos no pierden el momento de tus manos.
¿dónde estás, en qué tiempo, en qué mundo te
encuentro?
¿Hasta dónde estiro la mirada para verte?
Si me dieras una señal, el próximo 31 de diciembre
me llegaría hasta vos.
No creas que no te busco, no me olvido,
pues no hubo adiós; nos dijimos hasta luego.
Por favor, que las aguas del mar te traigan hasta
mí.
O la soledad del otoño,
o las flores de la primavera.
Como quieras.
Pero no dejes de volver a lo que soñamos.
Si no es conmigo, ojalá que igual estés en paz.
¿Te acordás?
Habíamos quedado en ir de vacaciones
o de juntarnos todos los chicos a tomar cerveza.
Pero estoy solo, ni vos ni ellos han vuelto.
Y yo camino mirando a ver si los encuentro.
Me junto con sus madres, padres, hermanos,
tíos, amigos,
y no sé qué decirles, ¿dónde están las palabras
para ellos?
Todavía no he aprendido a no desafinar,
¿y las idas a las villas?
¿Qué es esto de sobreviviente? ¡Por favor!
Que algún día los encuentre.
*Poema de Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes de
“La Noche de los Lápices”*

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