Libre comercio o políticas públicas de calidad para la educación en América Latina


Todo el cuerpo de políticas neo-liberales, marcadamente desde la década del 90, tiende  a  poner bajo control privado muchas de las esferas del orden público, pero no sólo privatizarlo, si no utilizando al Estado como intermediario necesario para llevar a delante políticas de orden general, revestidas de carácter público, pero con finalidades netamente mercantiles, sin mencionar en este caso a quienes directamente serán beneficiados.
Durante la década del 90, el capitalismo se reestructura en un contexto globalizador y neoliberal, bajo estas circunstancias los países del denominado primer mundo, cosa que llevaban adelante desde la posguerra con el denominado Plan Marshall, comienza a tejer una trama de tratados denominados de libre comercio (TLC), pero cuando empezamos a analizaros, solo son reglamentaciones que favorecen a los países desarrollados, convenios y tratados económicos y financieros internacionales que subordinan la soberanía de los países a legislaciones controversia les. Esto genera una desintegración de las economías locales o regionales, provocando no solo daños económicos, sino muchos otros aún no cuantificados pero de inmensa importancia. En este contexto de libre comercio, en realidad se busca des regular ciertos mercados, mientras otros permanecen regulados, este libre comercio se ha ampliado en los últimos años a todos los sectores de vida social, preferentemente a los servicios,  incluyendo por su puesto a la educación, encontrando en al camino un gran escollo, al menos en la Argentina, ya que uno de los proveedores de servicios de educación es históricamente el Estado, con lo cual vemos como distintos organismos internacionales, de apoyo y desarrollo, intentan ingresar a la arena de disputa sobre, no solo los contenidos y la calidad de los mismos, sino sobre todo aquello que sea toma de decisiones locales. No es casual que organización mundial del comercio (OMC) comenzara a funcionar en  1995, siendo sucesora de otra otras organizaciones, cuando leía esto, dimensionaba lo que sucedía en la Argentina, con las reformas educativas de 1993 y la reforma constitucional de 1994 (incorporando derechos al consumidos y restando espacio a la categoría ciudadanos), decíamos que la OMC  obliga al cumplimiento a los países miembros, allí es donde perderían soberanía, análogamente pensaba en la FIFA, que como ente supra nacional, no permite por ejemplo la injerencia de la justicia ordinaria local en cualquier club que se encuentra asociado, si alguna institución radicara alguna denuncia contra la filial internacional, automáticamente quedará excluida de la federación. Bueno, creo que el mundo de los negocios se encuentra reglamentado de tal forma que distintas argumentaciones no se discuten solo por temor a quedar fuera del mercado global, lo que implica para muchos países entrar en crisis casi terminales.
Con la excusa de crear un sistema global que normalice el comercio mundial se desarrollan estas reglamentaciones, que ponen en posición de ventaja a corporaciones por sobre Estados, es un verdadero sistema coercitivo, que se dirime bajo amenazas y sanciones, diplomáticas y militares. Una verdadera extorsión internacional, que parte de la base de supuestos beneficios para todos los países miembros, siendo una nueva división internacional del trabajo, disfrazando de eficiencia de producción en países que tendrán beneficio por ello, como así nuevas oportunidades para inversores. Estos instrumentos son la puerta de entrada a  empresas transnacionales a los mercados y recursos de todo el mundo.
Según datos de Naciones Unidas (ONU) para el año 2005 se habían duplicado en los últimos 20 años las transacciones comerciales, sin embargo y a costa de tener crecimientos en sus PIB, los países subdesarrollados siguen sin ser por ejemplo, formadores de precios de los propios productos que generan. Pareciera que una de las premisas para pertenecer a la OMC es que los países subdesarrollados desregulen por completo sus economías, mientras que los países desarrollados no lo cumplen, aunque participan, de los términos de los tratados, colocando trabas a importaciones y altísimas tasas de subsidios a productores locales, sin contar con barreras de tipo sanitarias. Todo esto es posible dada la alta hegemonía en la que se encuentran los capitales financieros, concentrados en pocas corporaciones que se encargan de ahogar o sostener a los países en los cuales intervienen, mediante el disfraz de algunos organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial, la OMC y demás, creados y vinculados a fundaciones empresariales, que por sus espaldas tiene  medios de comunicación masivos, que no solo intentan blanquear sus imágenes, intentan des informar a la población en general y obligan a los gobiernos a firmar acuerdos comerciales con cláusulas secretas, para que la población no tenga verdadero conocimiento. Ridículos pactos de caballeros sellados en torno a circunstancia cuasi mafiosas, son de orden indispensable para estas organizaciones.
En cuanto a estos tratados en general, la opinión pública cree que se trata de bienes y servicios del orden comercial, productivo, mercantil, pero pocas veces alcanza a comprender que los servicios educativos ya se encuentran contemplados en estos documentos, no solo tratan a la educación como un bien transable, sino que le quitan la categoría de derecho humano. Claro que con este panorama algunos países suelen ser más libres que otros a la hora de elegir, por ejemplo si un mercado de gran consumo como el de EEUU pone barreras arancelarias en el comercio agrícola, tiene dos consecuencias internas, evitar el conflicto social, contentando a productores y trabajadores, pero traslada esos dos problemas  a los países que se encuentran en mejores condiciones para la producción, violando claramente el tratado de libre comercio, con lo cual es de simple comprensión que no se trata de un acuerdo, sino de una imposición coercitiva lisa y llana.


                                                                                                                                                              
Las barreras en educación

La mayor dificultad de las grandes corporaciones son las barreras al interior de cada país, para contratar servicios educativos de empresas extranjeras, sobre todo en países como el nuestro donde la educación tiene un fuerte arraigo estatal, allí es donde diferentes organismos internacionales hacen mella sobre la educación en general, pero en particular aquella gestionada por el Estado, entran en juego entonces las evaluaciones de tipo estandarizadas, los paquetes educativos, y otros. En general las políticas aplicadas por la OMC vigilan un mundo patentado, ya que persiguen todo aquello que no se encuentra normalizado, registrado, influyendo fuertemente en zonas sensibles como los niveles superiores de la educación, allí intervienen en políticas de financiación en investigación y desarrollo, sobre todo en universidades públicas, aquí las barreras no pueden tener el mismo efecto que en otros niveles, ya que son las más costosas de mantener para los Estados.
Es por ello que estas corporaciones necesitan derribar todas las barreras posibles, no solo aranceles, regulaciones, etc., sino también las de la educación superior, dado que en el mundo globalizado actual, la producción de bienes y servicios ya no se desarrolla en un solo país, por ejemplo un automóvil contiene alrededor de 6000 partes, muchas de ellas fabricadas en diferentes países  del globo, es por ello la necesidad de estandarizar la capacitación, pero sobre todo modo de aceptación de toda imposición, sobre todo matando lo particular de cada país, la creatividad y el desarrollo propio, supeditado únicamente a las necesidades del mercado global. En este contexto es que muchos de nuestro dirigentes creen que lo único que va a desarrollar a un país como el nuestro es la lluvia de inversiones, pero para poder llevarla a cabo hay que desregular lo más rápido posible la economía y todo los sectores internos, a costo de muchos conflictos sociales y mucha crisis en todos los niveles de la economía local. La reflexión en este momento en la Argentina nos hace pensar que una administración como la actual está llevando a cabo más que eficientemente estas recetas. Debemos atender entonces que según los TCL ningún aspecto de nuestras vidas quedará librado a la categoría servicios, con ello alcanzarían a regular hasta la más mínima pretensión de cada uno de nosotros, logrando que el comercio fluya libremente pero no que nosotros vivamos mejor, una gran trampa que aplican al sistema educativo es que como no se desarrolla en un 100 % por parte del Estado esta actividad puede ser alcanzada por sus regulaciones, patentes, etc. Estos tratados avanzan sobre los Estados como garantes de los derechos de los ciudadanos, con lo cual la soberanía seria solo una puesta en escena y se limitaría a la adhesión o no a estas reglamentaciones mundiales con tendencias a privatizarlo todo.
Es importante tener en  cuenta que la educación se encuentra entre los primeros gastos realizados por los Estados, en base a ello es que las nuevas políticas gubernamentales apuntan siempre a reformas o nuevas bases, para romper no solo lazos históricos de solidaridad con la educación púbica, sino también para desregular para siempre este servicio social brindado por el Estado, aquí juega un rol primordial el Banco Mundial, que utiliza recetas y recomendaciones que tiene más que ver con la eficiencia de recursos que con sociabilización y educación ciudadana, pasando de la masificación  de la educación en el último medio siglo, a la mercantilización de la educación.
En educación se vislumbran tres tendencias, dice Verger (2005), la creciente influencia de organismo internacionales, el desarrollo de mercados internacionales para la educación  y la penetración de la lógica de la competitividad del sistema económico actual en la educación, apuestan fuertemente a la educación superior, solo para preparar recursos para el trabajo, para servir más y mejor, para crear y formar trabajadores dóciles y consumidores totales.
Por supuesto que nuestra educación púbica está siendo atacada y es víctima directa de los TLC, casi todas las reformas propuestas estos últimos años para el sistema educativo, contienen la lógica de la producción de recursos humanos para el mundo del trabajo, este nuestro sistema actual se transforma en un obstáculo muy importante para los intereses de los TLC, es por ello que nuestra administración actual intenta de todos modos desacreditar las medidas sindicales de reclamos, por ejemplo, que piden mejoras en el sistema en general, mientras el gobierno puja por desarticularlos.
Muchas veces lo que parecen ser beneficios para los estudiantes pueden ser sencillamente trampas, por ejemplo acortar carreras universitarias, a veces los cambios de planes implican sólo requisitos formales y no de fondo, esta fluidez entre programas educativos internacionales hacen de las becas en universidades de prestigio a lo largo del mundo, excelentes excusas para formar en todo el mundo personas en sistemas estándares, donde se busca homogeneizar y perder el espíritu crítico que todo estudiantes superior debe tener, quedando solo ligados a las necesidades del mercado, lejos de necesidades particulares o locales, por ello muchas veces se aplican los currículos idénticos en distinta comunidades.
Por último nos preguntamos ¿Aceptaremos que la educación sea un bien mercantilizado? O pretendemos que sea un derecho humano inalienable, derecho a poder desarrollarse intelectual y socialmente sin barreras y regulaciones mercantiles.

PD: Señores queremos recordarles que la educación no está a la venta, que no todo se vende y no todo se compra.



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