Síntesis
Antes de comenzar con la síntesis
de lo analizado en el blog desde su comienzo, nos sentimos con la obligación de
explicar en forma breve, las causas por las cuales no continuamos realizando
publicaciones en el mes de Junio. Fue un mes realmente duro, donde un ser
querido de unos de los creadores/as del blog estuvo en un estado de salud
delicado y donde también los exámenes y
trabajos prácticos que se avecinaban nos impedían sentarnos a leer los textos
para analizarlos a través de este medio y darle la importancia que requerían.
Por eso ante lo dicho pedimos disculpas y nos comprometemos firmemente a darle
la continuidad que se merece.
Ahora bien, en base a los
contenidos trabajados en clase y los posteriores análisis que realizamos en
este blog, pretendemos avanzar hacia un enfoque integrado acerca de cómo
podemos relacionar todo lo trabajado durante este tiempo con lo cotidiano de
cada día, con las cuestiones sociales, económicas y políticas de este
contexto. Días atrás, en el recreo junto
a nuestros compañeros, hablábamos entre todos del frio que estábamos pasando en
este invierno tan crudo que nos atraviesa, unos comentaban la extremada
cantidad de ropa que se ponían, otros hablaban de las estrategias que hacían
para mantener su casa caliente y no contar al mes siguiente con facturas de gas
y luz impagables, hasta que un momento una compañera comenta; “ decí que acá
(refiriéndose en el instituto de formación docente en el cual asistimos )
contamos con calefacción, sino no sé cómo haríamos para asistir a clases a esta
hora de la noche con las temperaturas tan bajas”. Esta afirmación, no solo nos llamó la
atención por la verdad que sostiene, sino por la forma en que ella lo enuncio,
como sintiéndose afortunada por contar con calefacción, cuando muchas de las
aulas del instituto no tienen ventanas, puertas, picaportes, etc. Sin embargo,
buscando noticias relacionadas con el tema, pudimos ver que son incontables las
escuelas que no cuentan con las condiciones básicas como el simple hecho de
tener gas y ventanas en una escuela. Asimismo que son los mismos docentes junto
a los padres y los alumnos y alumnas los que luchan cada día para buscar
soluciones a las mismas.
Creemos por esto mismo que la
idea de sentirse “afortunado” por contar con calefacción en un instituto
educativo público, se acepta entonces que unas escuelas públicas tienen la
suerte de contar con una infraestructura e instalaciones adecuadas así como los
servicios públicos y que es común en este contexto que otras no lo tengan. Esta
errónea afirmación y que muchos/as toman como sentido común creemos que tiene
estrecha relación con la hegemonía que
menciona M. Apple en el texto “Ideología y curriculum” donde la misma tiene su
peso pero necesita de los mitos para complementarse. Asimismo reflexionando con
el texto de J. Tamarit “Poder y educación popular, a través de los mitos que se
reproducen y se convierten en costumbre, como en este caso cuando aceptamos que
no todas las escuelas se encuentran en condiciones para estudiar. Porque al
igual que nuestra compañera, nosotros que fuimos a colegios públicos somos testigos
de ello. Es en este punto que Tamarit plantea que el mito se basa así en una
experiencia de un caso particular, capaz de generalizarse en todos los casos
posibles: de esta forma se naturaliza, se hace común, se repite. De igual modo,
al ser estudiantes de una escuelas públicas, o como prefiere decirlo el
presidente, de “caer en la escuela pública” aceptamos muchos mitos como este y
lo tomamos como algo común, así como lo hicimos nosotros/as lo hacen muchos de
los chicos/as que hoy asisten en ellas.
Luego, en el texto de P. Redondo,
“Escuelas y pobreza. Entre el desasosiego y la obstinación”, podemos encontrar
el desarrollo de una concepción que gran parte de la sociedad tiene sobre la
pobreza y una de ellas es que como los pobres son vagos, indeseables y
peligrosos no merecen una educación digna,
por lo tanto no se los reconoce como sujetos políticos con derechos, sino como
sujetos a los que hay que castigar, sujetos que tienden a la delincuencia, que
no tienen futuro en las universidades es por eso que difunde la idea de para
qué sirve mejorar las condiciones de las escuelas, para qué poner ventanas,
puertas y estufas si no van a llegar a ningún lado, o mejor dicho como lo
afirmo la Gobernadora de la Provincia el año pasado, “ Nadie que nace en la
pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad”.
Para finalizar queremos destacar
que más allá de la situación social, económica y política que atraviesa el país,
podemos ver de qué forma a diario muchas de las lecturas que hacemos en clase
dan claridad de interpretación en una compleja realidad. No debemos perder el
foco, en los detalles mínimos pero de suma importancia son esos que nos acercan
al compañero/a, al amigo/a, al necesitado, al urgido, ese que espera la mano
tendida, ese es el que nos hace a nosotros humanos. Por ello es que tomamos la
lectura crítica de los textos, reflexionar y luego intentamos llevar a la práctica todo lo
posible.
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