Nada más, apenas nada más. La hegemonía
Con respecto al
concepto de hegemonía que vimos junto al profesor Andújar en la última clase,
pudimos observar que R. Williams reconoce en Gramsci a quién entendió dicho concepto con mayor profundidad, dado que
supone entenderla como la existencia de algo que es verdaderamente total, que
satura la conciencia de la sociedad de tal manera que el mundo que vemos se nos
presenta como algo único y lógico, por ello que es tan difícil de imaginar
alternativas. Es importante diferenciar hegemonía de ideología, esta puede ser
parte de la primera. Esto significa para nosotros que la hegemonía se nos presenta como una realidad única, la cual vamos reproduciendo día a día a través de
nuestras prácticas cotidiana, transformándose luego en lo que conocemos como
sentido común.
Entonces al concepto
de hegemonía sólo podemos entenderlo como la cultura que domina el proceso de
incorporación (significados y valores) que tienen una considerable estructura económica, la
escuela suele ser el principal agente transmisor. No obstante ello, lo más
importante es la selectividad de estos valores y significados “que” se decide
reproducir para que actúe de forma tal que no contradiga las prácticas
hegemónicas. Teniendo en cuenta que también debe haber un grupo de intelectuales que las
utilice y las legitime.
Ahora bien, luego de
reflexionar sobre el concepto pudimos darnos cuenta que a partir de las aceptaciones que tomamos como
sentido común normalizamos diferentes tipos de discriminaciones, de clase, raza, género, orientación
sexual entre otras, de tal forma que muchas de ellas se convierten en insulto. Un
ejemplo corriente de ello es el concepto negro/negra de mierda que escuchamos a
menudo. Este insulto tan habitual se convirtió en una expresión que
encierra parte de las discriminaciones
mencionadas anteriormente, que traen consigo un sentimiento de odio, rechazo,
rencor y que como todo insulto busca herir al otro, pero sobre todo marcar la
diferencia entre ambos. Creemos que esta mención en particular no pudo estar
mejor desarrollada como en el cuento titulado “Negra de mierda” de Juan Sola en
su libro épica urbana (ver al pie) el cual nos hace pensar en todas "las negras de mierda" que conocimos y conocemos en la actualidad sin pensar a
veces, por todas las desgracias que tiene que pasar día a día cada una de esas
mujeres que se les impone tal malintencionada designación.
"Negra de mierda"
(Un cuento de Juan Solá)
(Un cuento de Juan Solá)
Mirá la negra de mierda, mirá cómo lleva los nenes en la motito. Tres gurisitos sin casco, cagándose de frío, y la negra con ese culo enorme que ocupa todo el asiento. Qué hija de puta. Mirá, mirá cómo lleva a la pendejita, medio dormida, casi cayéndosele de esas piernas gordas de tanta cerveza y torta frita. Y mirá el otro, ahí atrás, agarradito como puede, tiritando, pobrecito. ¡Y mirá cómo lleva el bebé, negra hija de mil putas, metido adentro de la campera! Inconsciente de mierda, ojalá le saquen los hijos, ojalá se muera esta negra de mierda.
La camioneta arrancó, rabiosa, y se perdió calle abajo, zambullendo a la negra y sus crías en una nube de humo pegajoso. El que iba atrás tosió un poco y la motito se paró. El señor del golcito gris bocinó con furia a sus espaldas y le ordenó que se moviera, pelotuda, y la puta que la parió.
La nena en la falda abrió los ojos despacito y preguntó si faltaba mucho. La madre le apoyó la mano temblorosa sobre la frente sudada, comprobó que la fiebre seguía allí y murmuró un no mi amor, así, triste y suavecito, como los quejidos del Nazareno, que llora acurrucado contra sus tetas tibias, o como el cinco por seis treinta, cinco por siete treinta y cinco, que el Ismael recita con los brazos envolviéndole la panza llena de pan y mate cocido, porque al otro día tiene prueba y la Brenda tiene fiebre, y el Nazareno llora de hambre, y a esa hora el colectivo ya no entra hasta el barrio, y el Mario que no aparece desde la semana pasada, y la motito que se para cada cinco cuadras, y el hospital que todavía está lejos, y doña Esther que le dijo que para qué iba a tener otro hijo a los veintidós, que mejor abortara, y el Ismael que cada tanto dice que tiene frío, y la Brenda que se va quedando dormida, y la negra de mierda que le pide al Ismael que diga las tablas más fuerte, para que escuche la Brenda, para que no se duerma la Brenda, mientras que a ella le arden los ojos de tanto aguantarse las ganas de llorar de miedo.
La camioneta arrancó, rabiosa, y se perdió calle abajo, zambullendo a la negra y sus crías en una nube de humo pegajoso. El que iba atrás tosió un poco y la motito se paró. El señor del golcito gris bocinó con furia a sus espaldas y le ordenó que se moviera, pelotuda, y la puta que la parió.
La nena en la falda abrió los ojos despacito y preguntó si faltaba mucho. La madre le apoyó la mano temblorosa sobre la frente sudada, comprobó que la fiebre seguía allí y murmuró un no mi amor, así, triste y suavecito, como los quejidos del Nazareno, que llora acurrucado contra sus tetas tibias, o como el cinco por seis treinta, cinco por siete treinta y cinco, que el Ismael recita con los brazos envolviéndole la panza llena de pan y mate cocido, porque al otro día tiene prueba y la Brenda tiene fiebre, y el Nazareno llora de hambre, y a esa hora el colectivo ya no entra hasta el barrio, y el Mario que no aparece desde la semana pasada, y la motito que se para cada cinco cuadras, y el hospital que todavía está lejos, y doña Esther que le dijo que para qué iba a tener otro hijo a los veintidós, que mejor abortara, y el Ismael que cada tanto dice que tiene frío, y la Brenda que se va quedando dormida, y la negra de mierda que le pide al Ismael que diga las tablas más fuerte, para que escuche la Brenda, para que no se duerma la Brenda, mientras que a ella le arden los ojos de tanto aguantarse las ganas de llorar de miedo.
Que intenta reflejar del mundo este cuento?? Me podrían responder 🥺
ResponderBorrarMe dan una reflexion sobre este texto es para una tarea
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